El principal problema de Minibricks no era el producto, sino el sistema. La tienda no convertía al nivel que el coste del producto exigía, las campañas dependían de pocas creatividades sin rotación real y el email marketing no estaba activado como canal de ingresos. Esto generaba un techo claro: cualquier intento de escalar aumentaba el riesgo sin mejorar la rentabilidad.
El negocio funcionaba, pero de forma frágil. No había estructura full funnel, no existía una estrategia de retención y el crecimiento dependía exclusivamente de ads sin un sistema de soporte detrás.
Minibricks tenía un gran producto y demanda real, pero el negocio no estaba preparado para escalar. El bloqueo no estaba en el mercado, sino en la estructura: conversión débil para un producto de coste alto, captación sin sistema y ausencia total de una estrategia de retención. La activación del T3-Protocol permitió ordenar la operación completa y desbloquear el crecimiento de forma controlada y rentable.
El primer bloqueo estaba en la conversión. La tienda no ayudaba al usuario a entender el valor del producto ni a tomar la decisión de compra con confianza, algo crítico cuando el coste del producto es elevado. Se trabajó sobre el embudo completo, la estructura de las páginas de producto, la jerarquía del mensaje y las fricciones invisibles que frenaban la compra. El objetivo no fue embellecer la tienda, sino construir claridad, confianza y velocidad mental. Sin una base sólida de conversión, cualquier intento de escalar tráfico habría sido ineficiente y arriesgado.
La captación dependía de pocas creatividades, sin rotación real ni lectura profunda de datos. Esto generaba fatiga, inestabilidad y un techo claro en paid media. Se reconstruyó la arquitectura de campañas, separando correctamente las fases del funnel y activando un sistema continuo de testeo y rotación creativa. T-BRAVO no consistió en “poner anuncios”, sino en crear una máquina de adquisición capaz de aprender, optimizar y escalar sin quemar presupuesto ni audiencias.
El email marketing estaba infrautilizado y no aportaba ingresos reales al negocio. Se activaron flujos estratégicos basados en comportamiento, intención y momento del cliente dentro del ciclo de compra. El objetivo fue convertir la base de datos en un activo de monetización y retención, no en un canal de ruido. Con T-CHARLIE, el negocio dejó de depender exclusivamente de ads para crecer y empezó a generar ingresos adicionales con mayor margen y estabilidad.
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